martes, 17 de abril de 2012

¿SOMOS ANTES MADRES O MUJERES?

En estos días se ha vuelto a evidenciar la estrategia ultraconservadora del PP con el anuncio del ministro de justicia, Gallardón, de llevar a cabo una contrarreforma judicial de la ley del aborto.
Al igual que en otras cuestiones (reforma laboral, subida de pensiones...), el PP miente y no es sólo eso, sino que además pretende confundirnos una vez más. ¿Todavía no se han dado cuenta que no somos tontos?. Evidenciábamos esto en el pleno del Ayuntamiento cuando la portavoz del Partido Popular argumentaba su voto en contra de la moción de apoyo a la ley de salud sexual y reproductiva que presentaba el PSOE. En primer lugar y para que todos nos entendamos, la ley actualmente en vigor establece que, "para los menores entre 16 y 17 años, la decisión de abortar les corresponde exclusivamente a ellos pero al menos uno de los representantes legales (padre, madre, tutor), deberá ser informado de la decisión que ha tomado la mujer que quiere abortar. Se prescindirá de esta información al representante legal cuando la menor que quiere interrumpir su embarazo alegue fundadamente que esto le ocasionará un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos o que se produzca una situación de desarraigo o desamparo".
Esto es lo que dice la actual ley, por tanto no confundamos a los vecinos con sentimentalismos en un tema que para todos y especialmente para las mujeres es muy delicado, la violación del derecho a decidir, una cuestión especialmente sensible para nosotras.
La legislación vigente aprobada por el PSOE quiso poner el acento "en la salud sexual y reproductiva, en la prevención de embarazos no deseados o la formación e información". Por tanto, no entendemos los argumentos que llevan al Sr. Ministro a querer cambiar la ley para penalizar a las mujeres y convertirlas incluso en delicuentes si pretenden interrumpir su embarazo. La justificación que nos daba Gallardón deja mucho que desear: "La libertad de maternidad es lo que a las mujeres les hace auténticamente mujeres". Vaya desfachatez Sr. Ministro. ¿Se nos ha preguntado a nosotras?. No queremos esto las mujeres, lo que queremos es ser libres para decidir ser madres o no serlo y tener las condiciones necesarias para las dos cosas. Somos nosotras las que parimos a nuestros hijos, por tanto, es nuestra responsabilidad decidir lo que queremos hacer.
¿También nos va a quitar el partido popular ese derecho? Pretenden eliminar el espacio de libertad que ahora tenemos tras muchos años en los que las mujeres tenían que salir del país para abortar, hacerlo en condiciones pésimas o poner excusas falsas, previo pago de cantidades considerables. ¿Quienes lo hacían? La hiprocresía de siempre, no al derecho a decidir para que sólo lo tenga quien tiene dinero.
No queremos retroceder, ni un paso atrás, sería muy duro perder esos derechos que posibilitan a la mujer la libertad de decidir sobre sí misma porque no se nace mujer, se llega a serlo cuando podemos ejercer totalmente nuestros derechos con libertad como cualquier ser humano.
Me quedo con la respuesta que daba Carmen Chacón en su twiter y que todos podemos conocer gracias a la diputada socialista Patricia Hernández en el Congreso de los Diputados: "Ni las mujeres somos más auténticas por ser madres ni los hombres más inteligentes por ser ministros".

lunes, 14 de noviembre de 2011

FORMACIÓN Y EMPLEO LOCAL

En muchos momentos de nuestra vida hemos oído decir, ¿cuánta más formación tengas, mejor empleo tendrás?.

¿Qué opinais, creeis que es así?. Si me preocupo por mi formación-aprendizaje, ¿tendré más oportunidades de encontrar un buen empleo o de mantener el que ya tengo?.

En este artículo intentaré responder de una forma simple a estas cuestiones que muchas personas se plantean, no es tarea fácil, pero voy a intentarlo.

Una buena formación no nos asegura un buen empleo, pero nos da importantes ventajas para encontrarlo (o mantenerlo), o por decirlo de otra forma, nos coloca al principio de la lista de candidatos y candidatas. Las estadísticas nos indican que las tasas de desempleo suelen disminuir con la formación y que por el contrario, los mayores índices de desempleo se encuentran entre los menos formados, los que no completaron la enseñanza básica y obligatoria. Por tanto, una buena formación no me garantiza un empleo (especialmente en situaciones de crisis), pero aumenta mis posibilidades de encontrarlo, mantenerlo o crearlo.

Aprender a lo largo de la vida es una necesidad consecuencia de los innumerables cambios a los que debemos hacer frente, de las numerosas exigencias del contexto (social, económico, cultural...). Hemos dejado atrás la época en la que la educación era sinónimo de escolarización para ser conscientes del valor de la educación permanente, de un aprendizaje durante toda la vida de las personas, que ha de comprender no sólo la enseñanza formal, sino también la no formal. El binomio formación-empleo debe ser uno de los ejes alrededor de los que debe articularse tanto la política sustentadora de todo sistema educactivo como las acciones socio-laborales, puesto que ambas deberían desarrollarse armónicamente.

En esta línea, el Partido Socialista siempre ha tenido entre sus objetivos atender al desarrollo de una formación de calidad, así como promover una variada oferta de cursos y talleres formativos homologados acordes a las nuevas demandas del mercado laboral, por considerarlo un factor importante para el progreso social y económico de una región.

Hasta ahora todos y todas direís, muy bien, pero, ¿de qué formación hablamos?. La formación en un sentido amplio, es un proceso de adquisición de conocimientos, de valores, de formación de actitudes, para interpretar e intervenir en nuestro entorno (social, productivo, cultural...), en definitiva, un proceso para ser persona. Un proceso que requiere formas educativas que acentúen una formación de base amplia (básica y obligatoria) con vistas la polivalencia. Modelos que permitan conjugar las exigencias que demanda el sector productivo (marcado por la evolución tecnológica, por la sociedad de la información, y que exige reconversiones a un ritmo importante), con las necesidades que surgen de la diversidad de la población, para dar respuestas realistas y adecuadas a cada individuo según cómo es, dónde está y los recursos con que cuenta.

Cuando nos aproximamos al análisis de la relación formación-empleo, nos encontramos con una relación compleja e imprecisa, pero una relación que nadie niega. En la mente de todos y todas, está el hecho de que mayores niveles de formación posibilitan mayores oportunidades de acceso al mercado de trabajo. Pero por contra de lo previsto, no se trata de una formación especializada (que en su momento también lo será) sino que las mayores posibilidades de éxito en el mercado de trabajo (pemanencia y movilidad en el mismo) vendrán de mano de una amplia y sólida formación de base. Sólo de esta forma garantizaremos, en mayor medida, las posibilidades de acceder a un mundo laboral en continua transformación y cambio, a un mundo laboral que continuamente necesita cualificaciones nuevas, que exige nuevos conocimientos, habilidades...

Para terminar, deciros que lo único que pretendo con este artículo es primero, que todo el mundo reflexione sobre lo importante que es, siempre ha sido y será, tener una buena formación de base, los jóvenes que son la generación futura deben impregnarse desde el inicio de los valores de compromiso con el ámbito local, segundo, es indudable que la recuperación económica sigue siendo el objetivo y la tarea más importante para la sociedad española, para el Gobierno y para el Partido Socialista y, tercero, posibilitar el debate y el diálogo social, la crítica constructiva y la libre expresión de pensamientos y opiniones sobre los asuntos políticos, educativos, sociales y económicos que nos preocupan, en Guillena y en todo el territorio Nacional.

lunes, 19 de septiembre de 2011

TODOS NECESITAMOS UN POCO DE SUR, PARA PODER VER EL NORTE


Hace unos días, en Noruega, un terrorista ultraderechista asesinaba a setenta y seis personas, la mayoría adolescentes, en nombre de una nueva cruzada católica contra el Islam. Poco antes, en nuestro país, rememorábamos con dolor la fecha en que, hace ya setenta y cinco años, estallaba nuestra Guerra Civil, otra cruzada contra las libertades que supuso cuarenta años de sometimiento al pensamiento único del Nacional Catolicismo, a la inquisición de la miseria y de la falta de libertades. Resulta curioso que, como dice Fernando Savater, en nombre del Cristianismo, la religión que más ha predicado la tolerancia, se hayan practicado precisamente las más atroces intolerancias a lo largo de la Historia. Setenta y cinco años después, todavía quedan heridas por cerrar, fosas por abrir y mucha dignidad por restituir.

El ascenso de los grupos de ideologías totalitarias, fascistas, xenófobas, es notorio en la realidad europea desde hace unos años. Y resulta especialmente cruel que crímenes como éste ocurran en un país en el que la mayoría de los jóvenes son respetuosos con las instituciones, consideran a los políticos gente cercana y se involucran desde temprano en la vida pública (los casi seiscientos jóvenes de la isla de Utoya eran socialdemócratas). Los políticos allí sí los representan.

Mucho más al sur, en Somalia, en el llamado Cuerno de África, la guerra civil, la sequía y el hambre llevan a miles de personas a perecer mientras esperan la ayuda humanitaria de los del norte. Cuando vemos en los noticiarios las imágenes del dolor perenne y resignado de esas madres que recorren decenas de kilómetros después de haber abandonado a los más débiles de sus hijos para intentar salvar a los que aún tienen algún brillo de esperanza en sus ojos hundidos, todas nuestras desgracias nos parecen nada. Como se dice en algún anuncio televisivo, a veces necesitamos un trago de sur para poder ver el norte. Debajo de nuestro sur hay otro sur más profundo.

Mientras, entre sur y norte, los mercados siguen jugando a los chantajes de la usura. Los bancos reclamando deshaucios y pagando sus cuotas a la lisonja de consejeros y altos cargos. Su voracidad parece no tener límite y amenazan con empujar más hacia el sur al sur de Europa. Imponen ajustes, recortes y nos instan a claudicar: el Estado de Bienestar es insostenible, debe morir. En Cataluña van a cerrarse el 25% de las camas hospitalarias. En otras comunidades se impone el llamado copago sanitario. Y frente a la dictadura de los mercados parece que sólo hay dos formas de pronunciarse.

De un lado, el discurso de una derecha obediente, defensora de los intereses de los mercados, porque son los suyos propios, una derecha disfrazada de Caperucita, que se proclama defensora de los trabajadores y de las políticas sociales, pero que esconde las mismas fauces afiladas que antaño nos devoraran, porque son los hijos de los mismos lobos.

Del otro lado, los que nos consideramos de izquierdas parece que siguiéramos empecinados en devorarnos los unos a los otros, como hermanos enfrentados por la legitimidad de una herencia, dividiéndonos cada vez más, y enarbolando el odio como identidad, manipulando y aprovechando cualquier ocasión para lanzarnos puñaladas traperas, pactando si es necesario con el lobo. Los errores del pasado resultan ser los del presente.

Quizás debiéramos mirar más al norte y despertar de una vez, como despertó la ciudadanía islandesa. En esta nueva vida, empezaron a organizarse, a intentar entender, a exigir medidas y a buscar a su alrededor gente competente en la que confiar. Para salir de ésta, hay que afrontar los retos con el apoyo de la mayoría de la población, con el debate y con el diálogo, mano a mano, paso a paso. Quizás, de esa manera, podamos ver el norte.